A cien años de la Reforma de 1918, la educación superior se encuentra ante una nueva encrucijada

A cien años de la Reforma Universitaria, nos encontramos ante la necesidad de darnos repuesta a los nuevos cambios que tiene la sociedad, que nos interpelan como ocurriera en aquel 1918 turbulento por el cambio epocal que implicaban el fin de la primera guerra mundial y la revolución rusa, entre otros grandes hechos sociales, económicos y políticos.

El actual momento histórico, como definía Syigmun Bauman, a diferencia de aquella modernidad sólida de nuestros abuelos cuyos trabajos y relaciones eran para siempre, fluye en una nueva modernidad líquida en la que todo es más provisional y ávido de novedades.

En 1918 la Argentina tenía 10 millones de habitantes y 18.000 estudiantes, hoy existe 56 universidades públicas que reciben a dos millones de estudiantes para una población de 40 millones, a lo que se suman numerosas Instituciones de Formación Profesional, y sin embargo, la deserción, el trayecto de formación y los numerosos fracasos estudiantiles nos invitan a repensar  los que hacemos con nuestra Educación Superior.

En ese sentido, muchas carreras tradicionales han entrado en crisis por los cambios sociales y por sus propias curriculas ante las cuales los jóvenes eligen alternativas de formación más cortas y con salida laboral más rápida, ya que los conocimientos cambian de manera vertiginosa y cuando un estudiante de una licenciatura obtiene su título, ya es momento de actualizar los conocimientos por el tiempo transcurrido.

Hoy, las carreras de Formación Técnica Profesional han adquirido un mayor prestigio y muchas instituciones promueven especializaciones, cursos de actualización y permiten obtener un título técnico y luego continuar la carrera de grado.

Un poco de historia

La Reforma Universitaria de 1918, estuvo originada en el movimiento estudiantil de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), desde la cual se extendió por toda América Latina sentando las bases del actual sistema universitario, tales como la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la libertad y periodicidad de las cátedras.

Aquel hito histórico estuvo condicionado por el calor de los cambios sociales, económicos y políticos mundiales, como la masiva inmigración europea a nuestro país, el desmembramiento de los imperios austrohúngaro, otomano y la caída del Zar de Rusia, luego de la revolución bolchevique. Asimismo, el eje del poder había cruzado el atlántico y Estados Unidos se convertía en el nuevo centro de poder mundial. y en nuestro país, el radicalismo acababa de acceder al gobierno a través del voto popular, desplazando por primera vez a la derecha conservadora tradicional.

Por otra parte,  se estaba viviendo una gran innovación en los modos de producción con grandes cambios en las comunicaciones, y el nacimiento de la segunda revolución industrial liderada por EE.UU.

Ese contexto, generó nuevas necesidades y el movimiento nacido en Córdoba se convirtió en una de las primeras confrontaciones que pusieron en evidencia la relación entre una sociedad en ebullición y una Universidad envuelta en esquemas obsoletos.  Todos estos alicientes generaron un clima de inconformismo con el funcionamiento del sistema, especialmente en los estudiantes universitarios argentinos que no se quedaron de brazos cruzados y reclamaron por una mayor democratización de la educación en las casas de estudio superiores.

A cien años de aquellos sucesos que cambiaron la cara de la Educación Superior de toda américa latina y repercutieron en el mundo occidental, nos encontramos nuevamente ante la encrucijada de analizar los cambios que vive nuestra sociedad para dar respuesta a las nuevas necesidades.

Europa aún está tratando de salir de la crisis de 2008, con varios países que no encuentran el camino del crecimiento, algo que terminó por perjudicar a una Latinoamérica que no logró superar la producción primaria como base de su economía.

Además, estamos en medio de una nueva revolución industrial, ahora liderada por la tecnología informática, la internet de las cosas, la inteligencia artificial y la robótica. La cuarta revolución industrial, según señalan los especialistas.

Lo logrado con la Reforma de 1918 tiene que seguir sirviendo como base y ejemplo para futuros cambios y un desarrollo más próspero a nivel social. La educación es uno de los ejes para una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva para todos, y más aún cuando de educación superior se trata, que cada vez apunta más hacia las carreras con gran presente y gran perspectiva de crecimiento a futuro.

Toma de la Facultad de Derecho de la UBA en 1919.

Cronología                                       

 1917 – Con la Revolución Rusa consumada, en Córdoba, los estudiantes cuestionan la legitimidad del rector y de los decanos, al tiempo que denuncia la vetustez de los reglamentos. Reclaman, también, modificaciones a los planes de estudios. Las presentaciones estudiantiles fueron rechazadas reiteradamente.

1918 – En marzo se organiza el Comité Pro – Reforma. Tras decretar una huelga en apoyo a sus proyectos, el Consejo Superior decide “no tomar en cuenta ninguna solicitud estudiantil”. El Rector cerró las puertas de la Universidad.

– 11 de abril: se conforma la Federación Universitaria Argentina (FUA), el presidente Irigoyen decreta la intervención de la Universidad.

-31 de mayo: Se convoca la nueva Asamblea Universitaria constituida por la totalidad de profesores titulares y suplentes. La Asamblea de Consejeros elige rector al Dr. Antonio Nores. Los estudiantes redactaron la declaración de una nueva huelga.

-17 de junio: Nores asume el rectorado. Se registran otros hechos de violencia. Los estudiantes de todo el país y los obreros se pliegan a la huelga.

-6 de julio: El Obispo de Córdoba, Fray Zenón Bustos, acusa a los estudiantes de incurrir en “prevaricato franco y sacrilegio”. El día 11 el Consejo Superior clausura la Universidad.

-21 de julio: El Primer Congreso Nacional de Estudiantes inicia sus sesiones en Córdoba proclamando la necesidad de autonomía, gobierno tripartito paritario, asistencia libre, régimen de concursos y periodicidad de la cátedra, entre otras demandas. Nores renuncia al rectorado. El Ejecutivo designa como interventor de la Universidad de Córdoba a Dr. José Salinas, se reforman los estatutos y se da lugar a muchas aspiraciones estudiantiles.

Se refirman los estatutos de la UBA y se declara la libre asistencia a clases y la representación de los estudiantes al Consejo.

 

Fabian Tavella

Director de Comunicación